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Los fraudes más comunes en el marketing digital 

Los fraudes más comunes en el marketing digital 

Actualmente el marketing digital es una industria que mueve millones de dólares cada año. Por tanto, resulta coherente que emprendedores y marcas destinen grandes cantidades de dinero a invertir en publicidad y estrategias de marketing, con el objetivo inherente de aumentar sus ingresos.

 

No obstante, no todo es tan bueno como parece. Aunque el marketing sea una industria multimillonaria, es también un mercado donde los casos de fraude aumentan a un ritmo escandaloso. La agencia The&Partnership estimó para el año 2020 pérdidas que superan los 19.400 millones de dólares, una cifra en el 2017 fue de 16.400 millones y que año tras año no hace más que aumentar.

 

Según estimaciones de la World Federation of Advertisers (WFA), en el año 2025 el fraude ocasionará pérdidas a los anunciantes que superarán los 150.000 millones de dólares. Estos números harían que el fraude publicitario sea la actividad ilícita más lucrativa luego del tráfico de drogas.

 

Lentamente, las empresas de todo el mundo comienzan a ser conscientes de este problema y sus consecuencias. Por ello, en este artículo queremos hablarte de los distintos tipos de fraude más comunes en marketing. Hay muchos, pero, a grandes rasgos, pueden agruparse en cuatro categorías.

 

Venta de espacios ficticios

Se refiere a espacios publicitarios “fantasmas” que se crean con el propósito de engañar a los ad-servers (softwares encargados de gestionar anuncios online) y hacerles creer que una publicidad ha sido insertada adecuadamente.

 

Dentro de este tipo de fraude, se pueden mencionar distintos tipos de espacios ficticios. como el Ad Stacking, el pixel stuffing, el autorefresh…, entre otros.

Granjas de clics (audiencias ficticias)

Este tipo de estafa está integrada por dos tipos de perfiles: el primero de ellos, es el tráfico humano fraudulento, que normalmente los editores de una web o plataforma contratan con el objetivo explícito de que hagan clics en los anuncios. Por lo general, este tipo de tráfico puede comprarse en portales de “minitrabajos” o “minitareas”, e incluso hay servicios y softwares especializados en la venta de este servicio.

 

El segundo tipo de perfil corresponde a audiencias integradas por robots programados cumplir el fraudulento objetivo de crear una audiencia ficticia y simular el comportamiento humano, generando visitas falsas, aumentado el número de impresiones y haciendo clics en los anuncios. Todo ello con ayuda de programas informáticos.

 

Venta de segmentos ficticios

 

Ocurre cuando los criterios de segmentación son respetados, de forma intencional o no, por los partners (editores, agencias, proveedores de datos…, etc). También se conoce bajo el nombre de alteración de la segmentación.

 

Para los anunciantes, esta práctica supone una disminución en la eficiencia de sus campañas de marketing, ya que la audiencia que está viendo los anuncios puede no encajar dentro del target al que se dirige la campaña.

Venta de resultados ficticios

 

Sucede cuando la solución de tracking empleada en la campaña, ha sido manipulada y, por ende, los datos que proporciona no muestran la eficacia o los resultados reales de la campaña.

 

Este tipo de fraude abarca a su vez otros tipos de fraude:

 

  • Alteración del tracking.
  • Softwares y extensiones que funcionan a través de un navegador.
  • Tráfico artificial o incentivado.
  • Retargeting camuflado como targeting.

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