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El redituable negocio de los cárteles de drogas

Esta es la planta de coca, en su forma humilde, hace de un cultivo comercial para té y usos medicinales, pero es bastante inútil como una droga redituable debido a que el contenido de cocaína es demasiado bajo.

Así que para obtener un kilogramo de cocaína para vender en los EEUU, necesitas alrededor de 350 kilogramos de hojas de coca secas, las que costarán cerca de 385 dólares. A partir de eso, debes de secar esas hojas aún más, de modo que pese más de 300 kilos.
Luego viene la parte divertida, extraer toda esa deliciosa cocaína de esas hojas. Haces esto cortando finamente las hojas secas y mezclándolas con algunos químicos bastante saludables, como cemento, fertilizante y gasolina. Después, filtras todo lo que quede de la planta y haces lo mejor que puedas para quitar todos esos químicos. Aunque no es una gran prioridad.
Hierves todo lo que quede y te quedará alrededor de un kilogramo de pasta de un color húmedo y cremoso, conocido como base de cocaína.

Todo lo que tienes que hacer como último paso es mezclar la pasta con algún tipo de solvente, como acetona con ácido clorhídrico. Lo filtras. Lo secas y te quedas con un kilo de hermoso y aspirable polvo de cocaína. Se vende por 800 dólares en Colombia y ese kilo comienza su largo viaje a través de la cadena de suministro de cocaína.

Al momento de ser exportado de Colombia a los traficantes, valdrá 2,200 dólares. Después será hora de que los traficantes hagan su magia. La cargarán en aviones, la pasarán a escondidas por la frontera, pasarán a través de túneles. Básicamente harán lo que sea para llevarla a los mercados como los Estados Unidos. Una vez que lo hacen, el precio de es kilogramo hará un salto a unos 14,500 dólares, nada mal.
Pero sólo porque lo metiste al país, no significa que ya terminaste. Ahora es tiempo de que ese kilo llegue eventualmente a nuestros fieles clientes. Toma en cuenta que en cada paso, los intermediarios generalmente cortan la cocaína con otras sustancias para hacer que el producto rinda más.

La siguiente parada es el traficante de medio nivel el cual eleva el precio a alrededor de 19, 500 dólares. Finalmente, estos dealers la distribuyen a los vendedores en las calles quienes se la venden a nuestros felices clientes.

Y después de cortar, diluir y elevar el producto, descontando lo que empezó como unos meros 385 dólares en traer las hojas desde Sudamérica, se han convertido en unos gloriosos 122, 000 dólares de cocaína pura e inalterada. ¿Cómo? Gracias a la mágica economía de los cárteles de drogas.

Los cárteles no son como Wal-mart. La queja común contra Wal-mart es que son como un monopolio, pero un poco diferente. Wal-mart sí que tiene competidores, pero ya que ellos son los más grandes y controla mucho de la base de clientes, pueden dictar lo que ellos desean pagar a sus proveedores por los productos, ya que son los compradores más grandes. O en otras palabras, en lugar de que Wal-mart sea un monopolio, es un monopsonio. Mientras que un monopolio es cuando hay un solo vendedor en el mercado, una sola compañía vendiendo petróleo, por ejemplo, un monopsonio es cuando hay un solo comprador en el mercado; en lugar de que los clientes sean exprimidos, son quienes surten los que son exprimidos.

Los cárteles tienen exactamente la misma ventaja. La mayoría no cultiva sus drogas. Ellos compran las drogas a granjeros pobres, quienes sólo intentan ganarse la vida. Luego, la empacan y manejan la distribución a sus clientes, más o menos como Wal-mart. Como los cárteles controlan una parte de territorio a punta de armas, una ciudad o incluso un país entero, los granjeros no pueden ver qué cártel les pagará más por sus hojas de coca. Así que siendo el cártel el único comprador en el territorio que domina, eso significa que si los granjeros tienen una mala cosecha, el gobierno local les cae y destruye la mitad de su granja o cualquier otra cosa que pueda hacer que los costos de los granjeros se eleven. Eso no hace ninguna diferencia para los cárteles, ya que ellos controlan los precios y pueden mantener sus costos abajo aunque el de los granjeros haya subido. Los granjeros deben aguantarse y tomar lo que les ofrecen.

 

La mayoría de los negocios de ventas al por menor venden sus productos con una ganancia del 10 al 100% de su costo real. Y como ya hemos visto, los aumentos y el negocio de la droga están un poco más exagerados que eso. En lugar de una ganancia bruta del 10 al 100%, partiendo de 385 dólares de hojas crudas de coca a alrededor de 122, 000 dólares como precio en las calles, es más como un 30,000 % de ganancia. Ahora, claro que no todo es ganancia, ya que contrabandear toneladas de drogas ilegales, con todos los asesinatos y los sobornos que típicamente vienen con el negocio, puede volverse realmente costoso. Pero sigue siendo bastante redituable ya que las drogas son como el sueño de todo mercader.

Desde que lo hombres comenzaron a vender productos, ellos crearon mejores y mejores maneras de hacer que sus productos fueran más adictivos, porque entre más adictivo sea un producto, más se venderá. Sólo hay que ver lo bien que las plataformas de redes sociales han funcionado. Pero con las drogas, no tienes de qué preocuparte por nada, porque las drogas son tan adictivas como se puede ser.

Así que obviamente, empezar un cártel de las drogas es la única opción lógica para continuar. ¿Pero cómo se vería ese proceso?

De alguna manera, el tráfico de drogas es la máxima forma de emprendimiento. Una parte difícil del tráfico es, ya que es ilegal, no como el mercado tradicional donde cualquiera puede comprar, el tráfico de drogas es más como una red de mercado donde una gran parte de tu éxito viene de las conexiones que tienes. Así que, ¿qué tan bueno eres haciendo nuevos amigos? ¿Qué tan bueno eres ganándote la confianza de criminales a los que no conoces? Debido a que no hay una ley de por medio, no puedes sólo mandar a alguien a juicio o llamar a la policía si te hacen mal. Así que, ¿qué tan bueno eres manejando relaciones, resolviendo conflictos o, mejor aún, manejar  a la gente de modo que ni siquiera hayan conflictos en primer lugar? Y si alguien te apuñala a propósito por la espalda, ¿qué tanto estarías dispuesto a usar la violencia? Porque, aunque la violencia suele ser generalmente mala para los negocios y es usada sólo como un último recurso ya que atrae la atención inadecuada, entre más agresivo seas cuando necesites serlo, tendrás más probabilidad de éxito en este mundo.
Y con todo ese dinero en la línea, los traficantes de drogas han intentado casi cada idea debajo del sol. Así que, ¿qué innovación puedes traer a la mesa para evadir a las autoridades y hacer más dinero?

Félix Gallardo no subió al poder por hacer lo que otros señores de la droga hacían, no. No sólo se le ocurrió la idea de unir a los cárteles más grandes en México en una Federación, sino que fue capaz de llevarlo a cabo y hacerlos cooperar con los demás.

El Chapo es la misma historia. Cuando todos los demás estaban lidiando con pasar las drogas por la frontera o sobre esta, se le ocurrió la gran innovación de usar túneles para traer las drogas debajo de la frontera y, subsecuentemente convertirse en el señor de la droga más poderoso del mundo.

Así que digamos que eres capaz de conseguir ese perfecto equilibrio entre ser el empresario más innovador mientras que eres el jefe de mafia más sangriento, entonces, llegó el momento de seguir con el paso dos.

Uno de los dichos más cliché en el negocio es que la gente de una organización es su bien más valioso y, en el negocio de la droga, es más cierto que nunca. Si quieres construir un imperio de la droga, vas a necesitar gente. Pero no cualquier gente, gente sea leal, talentosa, que tengan justo cierto antecedente criminal y que no sean estúpidos. ¿Quieres encontrar proveedores o granjeros? Vas a tener que encontrar y hacerte amigo de la gente correcta. ¿Quieres a alguien que supervise tus operaciones? Vas a tener que encontrar a la persona correcta. Y tendrás que reclutar a estas personas en secreto, sin un anuncio de empleo, mientras te aseguras de que no son policías encubiertos o informantes que te apuñalarán por la espalda después.
Como mencionamos antes, ya que hayas encontrado estas personas, tienes que ser un maestro en manejar y lidiar con los problemas de las personas sin recurrir a la violencia de buenas a primeras. Mezcla todo esto con los altos márgenes de ganancia del negocio y pronto te darás cuenta de que los recursos humanos (RRHH) es uno de tus más grandes cuellos de botella. Y de por qué los mejores cárteles de droga son, generalmente, los que son mejores al manejar a su gente.

Hay algunas maneras de atacar este problema. Un buen lugar para encontrar gente es en las prisiones. A los ojos de los cárteles, las prisiones son como colegios, son como una bendición. Un montón de gente sin nada mejor que hacer, todos con antecedentes criminales, sin un trabajo esperando afuera. De hecho, en prisión es como George Jung y su compañero de negocios se conocieron, en los que se basaron para la película Blow (“Inhala”, en español, 2001). George tenía experiencia contrabandeando cannabis y Carlos tenía conexiones con Pablo Escobar en Colombia, mientras la cocaína estaba aún en pañales en los EEUU.

Si estás en países como Gran Bretaña o los EEUU, otra gran opción es usar contratistas independientes. Contratar un montón de trabajadores independientes y hacer que cada uno haga pequeños y simples trabajos que sean difíciles de hacer mal. Como tuercas en una máquina: una personas sería el mensajero, otra persona recogería el producto y lo distribuiría a los dealers. Una persona recolectaría el dinero, otra persona lo contaría y otra persona más lo entregaría. Y como cada quien está encapsulado en una base de necesito saber, te expones a ti mismo a un riesgo menor. De hecho, un cártel británico manejado por sólo dos personas tenían exactamente este sistema funcionando y les dejaba alrededor de 60 millones de libras por año.

 

Digamos que has llegado hasta aquí. Has sido capaz de conseguir el balance perfecto entre ser un empresario y una fuerza con la que no hay que meterse. Encontraste los proveedores correctos, los  empleados y el negocio va genial.  Ahora es tiempo de escalar, nene. Y la manera en la que escalamos es muy similar a la de cualquier otro negocio legítimo. Hay algunas cosas que podemos hacer.
El Chapo fue notorio por estar siempre un paso delante de las autoridades y evadir su captura. Una gran parte de su éxito fue que los locales lo amaban o, por lo menos, pensaban que estarían peor sin él, así que siempre lo ayudaban a evadir a la policía. Esto porque El Chapo y otros señores de la droga son muy buenos con las relaciones públicas. Dejan propinas de miles de dólares, construyen iglesias, dan regalos de Navidad a los niños, construyen casas para los pobres e, incluso, proveen de préstamos baratos para negocios. Así que si te estás volviendo realmente grande y estás atrayendo un montón de atención no requerida, valdría la pena invertir en relaciones públicas.

Hoy en día, en nuestra globalizada economía, las compañías tienen la opción de buscar qué países les ahorrarán más dinero. Los cárteles de drogas hacen lo mismo, con países como Guatemala y Honduras, porque entre menor sean los ingresos promedio del país, lo menos que deberás de pagar a tus trabajadores. Entre más corruptos sean los políticos, más fácil será sobornarlos para que se hagan de la vista gorda. Así que cuando tu organización llegue a una cierta escala, ver cómo salir de nuestro origen podría valer la pena. Y la última forma de escalar que cubriremos aquí es la diversificación.

Las drogas pasan de moda como el LSD. Las leyes pueden cambiar en algunas áreas, como con el cannabis. Así que apoyarnos en contrabandear una sola droga es muy riesgoso. Ya tienes experiencia en una droga, así que no será muy difícil diversificarse con otra. Un gran ejemplo de esto es la heroína regresando a la moda recientemente. Esto se debe a que los pacientes se estaban volviendo adictos a la OxyContin (oxicodona), pero no podían pagarla, así que cayeron en algo más barato: la heroína. A esto se le llama diversificación vertical. Otra forma es la de diversificar horizontalmente dentro de otros crímenes, como el chantaje, venta de armas, tráfico humano o lo que sea que se te antoje. De nuevo, tú ya tienes la infraestructura, sólo es cuestión de reutilizarla y acoplarla para que pueda usarse en otras operaciones.

Y si has llegado hasta aquí, entonces es tiempo de sentarte, relajarte y disfrutar todo ese dulce, dulce dinero. Sólo recuerda no drogarte con tu propio producto.

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