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Como sobornar correctamente a un Politico

Así que manejas una compañía.

Digamos que vendes marcos para fotos.

Construyes tu negocio desde abajo, ofreces trabajo a tu comunidad.

Las cosas van genial, hasta que un día, un senador compra uno de tus marcos y cuando lo cuelga en su pared, cae sobre su dedo chiquito del pie y él queda en posición fetal. Resentido contra tu compañía de marcos, después de todo, él es un noble y prestigioso senador de los EEUU.

Tiene un empleado que te pasa una factura que muy probablemente te sacará del negocio. Eventualmente, te enteras de esta factura, la lees en línea y entras en pánico. ¿Es este el fin del negocio por el que has trabajado tan duro para crear?

Bueno, cuando el gobierno amenaza tu negocio de este modo, tienes cuatro opciones: La número uno es que te hagas bolita, como el senador al principio, y esperar a que todo se vaya. Número dos, puedes alzar tus manos y decir, “oh, bueno, supongo que sólo cerraré el negocio y despido a todos. Número tres, te puedes mudar al Capitolio para quejarte con cualquiera que quiera escucharte acerca de que esa cuenta es una idea terrible. O tienes la opción número cuatro, puedes concentrarte en lo que eres mejor, haciendo marcos para fotos, y contratar a un cabildero (o lobbyist) en DC para hacer el trabajo por ti.

Aunque hacerte bolita suena atrayente, te decides por la cuarta opción. Así que, ¿qué tipo de lobbyists vas a contratar? ¿Contratarás al cabildero nerd, seco, sin chiste al que nadie en DC está ansioso por verlo o hablarle? ¿Qué tal el cabildero que es amigui del senador que va detrás de ti, con el que juega golf juntos, se hablan por su nombre? Eso suena como una mejor opción. Así que, ¡BOOM! Te acabas de unir a un grupo de especial interés que acaba de contratar a su primer lobbyist. Aunque este es un ejemplo ridículo, este es el proceso exacto por el que el cabildeo ha crecido a una industria de 3.5 billones de dólares. Una industria que la gente percibe como la segunda más sucia, después sólo de los propios políticos que ellos mismos sobornan. Así que, ¿cómo funciona este mundo de sobornos? Averigüémoslo.

Como en el ejemplo que ya vimos. La mayor razón por la que la gente contrataba cabilderos es para lograr que el gobierno deje de hacer o haga algo que los beneficiará. Esto podría ser para proteger tu negocio del gobierno, como cuando las grandes compañías tecnológicas gastaron cerca de medio billón de dólares en la década pasada. O podría ser un poder extranjero queriendo llegar a Capitol Hill con políticos importantes, ellos contratan lobbyists para hacer esa presentación. Esos mismos poderes extranjeros quieren que los cabilderos hagan que EEUU no se meta con su economía. También hay uniones y coaliciones de todo tipo que quieren proteger sus intereses el gobierno. Esas mismas uniones, corporaciones  individuos usan cabilderos para ir detrás de limosnas del gobierno.  Y mi favorito, tú puedes usar al gobierno para obtener ventaja sobre tus competidores. Como Amazon que presionó por un salario mínimo mayor en nombre de los derechos de sus empleados, cuando realmente estaban automatizando sus empleos con salarios bajos con robots de todos modos, queriendo exprimir a sus competidores.

¿Y a quién le paga Amazon para hacer esto? Así es.  ''Cabilderos.''

Cualquiera sea la razón, este es el motivo por el que el cabildeo es tan grande. Y si te estás preguntando por qué una persona querría ser un sucio cabildero en primer lugar. Bueno, la idea de hacer que el gobierno se quite de las espaldas de la gente o de hacer que este ayude a las personas puede sonar atractivo para algunos. Y el potencial de un buen cheque también es agradable. Si decides contratar cabilderos, prepárate para pagar porque las firmas de cabilderos más grandes pueden cobrar hasta 50,000 dólares al mes. Y como probablemente no vayas a ver resultados de manera inmediata, ese gasto mensual va a crecer.

Jack Abramoff, el cabildero más notable, le cobra a cada cliente tanto como 180,000 dólares al mes. Eso es más de 2 millones de dólares al mes, si un cliente se queda por un solo año.

Así que digamos que quieres hacer esa cantidad de dinero como un cabildero o que quieres contratar uno. Exactamente, ¿qué hacen?

En los negocios, la gente vende bienes y servicios; en DC, los cabilderos venden ideas. Y no cualquier clase de ideas, sino ideas que sus clientes quieren que ellos vendan. Tus clientes están tercerizando influencias en tus manos. Nuestro sistema de políticos está hecho de solo humanos y los humanos pueden ser débiles y corruptibles, así que eso es de lo que nos aprovechamos.

Contrario a las creencias populares, los cabilderos no solo entra a una habitación y avientan un montón de efectivo en la mesa y terminan su día. No, en su mayoría, los políticos hoy en día no pueden arriesgarse a que los expongan e ir a prisión por tomar sobornos directos. Así que vender ideas requiere de un acercamiento psicológico más sutil…

De hecho, si lo haces bien, los políticos ni cuenta se darán de que están siendo legalmente sobornados. Lo último que quieres hacer es gritonearle a estos políticos que si no apoyan cierto proyecto de ley, son malvados e irán al infierno. ¿Por qué? Porque hay una diferencia entre ser escuchado y que estén de acuerdo contigo. Va en contra de la naturaleza humana que si alguien te está gritando, diciéndote de cosas, ¿vas a querer escucharlo? Pero al mismo tiempo, la conversación nunca va a ser “sólo dame 100,000 dólares y votaré de este modo”. Es más una cosa como de un amigo haciéndole un favor a otro amigo.

Aquí está lo que este notario lobbyist, Jack Abramoff, tiene que decir acerca de eso:

Normalmente, nunca hay una conversación como esa, es más como “soy tu amigo, eres mi amigo, ¿qué necesitas?” “Bueno, estoy intentando juntar un millón de dólares, eh, para asegurarme de ser reelegido.” “Está bien, me haré cargo de 300,000, lanzo una campaña de recaudación, no te preocupes por eso.” “Okay, genial, ¿qué necesitas?” “Bueno, tengo clientes que tienen estos intereses…” “Oh, creo que podría ser de ayuda con eso.”

Esa es la discusión. No importa quién seas, si alguien hace algo por ti, sin preguntar, te sentirás obligado a regresar el favor para mantener tu imagen de una persona justa. Es por esto que apuestas a influenciar a los políticos a favor de tu cliente.

En enero de 2006, Jack Abramoff fue sentenciado a 6 años en una prisión federal por conspiración para sobornar a oficiales públicos, evasión de impuestos y fraude de correo. Jack y sus amigos le cobraron a sus clientes de una tribu nativo americana, un estimado de 85 millones de dólares,  una estafa real. Fueron acusados de dividir, en secreto, ganancias multi-millonarias, ilegalmente dar regalos y donaciones de campaña a cambio de votos y legislación. Incluso fueron acusados de cabildear en contra de sus propios clientes para que estos les pagaran más para combatir esta amenaza percibida. Muy listo. Jack pagó más de un millón de dólares al año por 4 palcos en arenas de deportes importantes para entretener a sus amigos políticos como agradecimiento por favores. También fue socio de un restaurante caro llamado “Signatures”, el cual, para mí, evoca imágenes de esa marca de tiendas genérica, Signature Select, como otro lugar para llevar a sus amigos políticos para colmarlos de comidas caras. Incluso pagó por múltiples viajes para jugar golf en Escocia para algunos pocos.

No se necesita decir que cuando toda esta información salió a la luz, Jack se convirtió en la imagen de todo lo malo en las cuestiones de grandes cantidades de dinero y política, así como Martin Shrelly lo hizo con todo lo malo de Big Pharma.

El problema es que si él era el más malvado en DC, cuando lo llevaron a prisión, ¿por qué la corrupción no acabó? Como aquella vez que sólo un banquero fue a la cárcel por la crisis financiera de 2008.

La cultura del lobbying mezcla dinero y poder y eso puede ser peligroso.

Claro, tenemos a alguien a quien crucificar y culpar, se pasaron reformas, pero esas mismas reformas fueron escritas por las mismas personas que estas intentaban regular. Así que si Jack no era el problema, si las reformas no arreglaron nada, entonces, ¿cuál es la cura?

A todos les da ñañaras el pensar en sucios grupos de interés especial y cabilderos, ¿pero son ellos el único problema? ¿Son ellos los únicos en Washington con intereses especiales? Después de todo, lo único que le da poder a estos cabilderos, la única cosa que les permite cobrar 50,000 dólares al mes, la única cosa que motiva a los grupos de intereses especiales buenos y malos a tirar dinero a Capitol Hill es el simple hecho de que los políticos tienen poder que puede ser comprado en primer lugar.

Regresando a nuestro primer ejemplo de la compañía de marcos para fotos que un senador quería realmente acabar. ¿De quién es la culpa? ¿Quién es el amoral? ¿La compañía de marcos que intent seguir en el negocio contratando a un lobbyist, el cabildero por ser amigo del político que puede salvar el negocio o los políticos mismos por empezar todas estas transacciones?

Entre más grande sea el gobierno, hay más potencial de corrupción. Y cuanto mayor sea el potencial de corrupción a ser comprado, habrá más cabilderos formados para recolectar ese pago mensual. Y si piensas que eso es verdad, mientras más poderoso el gobierno, mayor la corrupción que hay para comprar, entonces, ¿la culpa no debería de recaer en nosotros, en última instancia, al menos parcialmente, por haberle dado todo ese poder a los políticos?

Ahora, hay un argumento válido de que los políticos necesitan, al menos, algo de poder para hacer que las industrias dejen de contaminar, para mantener supervisada a la industria del tabaco, por ejemplo, lo cual es válido. Para que sepas, si tú crees en eso, tienes que aceptar que mucho dinero siempre será parte de la política.

El grupo más grande de cabilderos en DC es la Cámara de Comercio, la cual gastó 77 millones de dólares solo en 2019. Ahora, para ser claros, la Cámara de Comercio de EEUU no es una rama del gobierno, aunque suene como una.

Siguiendo con el Centro de Políticas de Sociedad Abierta, que gastó 48 millones de dólares en 2019. El tercer lugar corresponde a la Sociedad Nacional de Corredores de Bienes Raíces. Luego, Big Pharma, y si seguimos un poco más abajo en la lista, tenemos a Amazon en el noveno lugar, con Facebook justo detrás en el décimo lugar y Google en el 19, con casi 13 millones de dólares. No es sorpresas que esos grandes de la tecnología hayan enfrentado amenazas muy graves desde Capitol Hill desde hace algunos años.

Ahora, esto puede sonar como números muy grandes e injustos, que el hombre común nunca podrá ser capaz de competir, pero como lo hablamos antes, cuánto de esto recae en nosotros.  Hay alrededor de 200 millones de adultos en EEUU, quita 10% de los 200 millones menos afortunaos y te quedan 180 millones de adultos. Ahora, a menos de que vivas en las calles, probablemente seas capaz de donar un dólar al año a causas o grupos de cabilderos que peleen por tus intereses especiales.  ¿Sabes qué? Retiro lo dicho, porque los limosneros en las calles pueden hacer buen dinero libre de impuestos.  Estoy divagando. Si 180 millones de adultos donaran un dólar a los cabilderos que escojan al año, no al mes, son 180 millones de dólares, poniendo a la gente en la cima de la lista de los más grandes inversionistas. De hecho, la gente invertirá tanto como los 4 primeros lugares de la lista de lobbyists combinados.

Rockefeller es frecuentemente recordado como el hombre más rico de la historia, el rey de los codiciosos cerdos capitalistas. Sí, desde que tuvo su primer empleo como contador a la edad de 16 años, después de pasar 6 semanas buscando uno, el cual celebraría como día del trabajo.  Una de las cosas para las que siempre tuvo tiempo, sin importar qué tan quebrado estaba, era la donación para la caridad: “Cuando solo estaba ganando un dólar por día”, Rockefeller recordó, “yo regalaba 5, 10 o 25 centavos”, ¿podrías decir lo mismo de ti? Sé que yo no puedo.

Así que antes de que comiences a quejarte acerca de cómo las grandes corporaciones gobiernan el mundo, lo injusta que es la vida, solo recuerda que la solución podría estar dentro de tu billetera.

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