Cómo el ejercicio físico puede mejorar tu vida estudiantil
La práctica frecuente de cualquier tipo de actividad física es esencial para nuestra memoria, inteligencia, concentración y rendimiento académico. Esto ocurre porque el ejercicio es un estímulo que no solo tiene un impacto sumamente positivo en nuestro cuerpo, sino también en nuestra mente y sistema nervioso.
En primera instancia, para que nuestro rendimiento sea óptimo y nuestra voluntad sea positiva, necesitamos contar con buenos niveles de energía. Este es, por tanto, el principal requisito que debemos cumplir para que nuestra mente funcione de la mejor manera que puede hacerlo. De hecho, cuando somos menos productivos es cuando nuestro cuerpo y mente se encuentran cansados.
En este artículo, te explicaremos por qué hacer ejercicio puede ser el mejor aliado para cualquier estudiante.
Relación entre el ejercicio físico y la energía
De acuerdo a los científicos, la energía se genera en las mitocondrias, un orgánulo celular cuya principal función es la generación de energía mediante la síntesis de ATP (trifosfato de adenosina).
Así, cuantas más mitocondrias tenga nuestro cuerpo, mayor será su producción de energía y, en consecuencia, mayor será nuestra concentración, inteligencia y motivación.
Y la mejor manera de incrementar y multiplicar la cantidad de mitocondrias y aumentar la producción de energía es el ejercicio físico, especialmente aquellos de intensidad alta y moderada.
El sueño y el ejercicio físico
Te equivocas si crees que una persona excelente en cualquier área es alguien que duerme poco y descansa poco. Al contrario, la excelencia es algo que requiere de motivación y energía durante un período prolongado de tiempo. Siempre debemos cerciorarnos de que nuestros niveles de energía se renueven y se mantengan a un nivel óptimo, para no quedarnos a mitad del camino.
Por esta razón, el sueño es esencial. Debemos descansar suficiente tiempo para que nuestras energías se renueven por completo.
Así pues, quienes hacen ejercicio con regularidad generalmente duermen con más facilidad y descansan mejor, además, tienen un sueño más profundo y de mayor calidad. Esto hace que al día siguiente estén más motivados, atentos y predispuestos, y tengan mayor facilidad para hacer sus actividades.
La ansiedad y el ejercicio físico
El estŕes y la ansiedad son dos de los grandes enemigos de las personas que hacen vida estudiantil. Como muchas investigación han resaltado, el ejercicio físico contribuye a la salud física y mental y es una terapia efectiva para contrarrestar los síntomas de ansiedad. La cultura popular afirma: cuerpo sano, mente sana (y viceversa).
De hecho, una de las mejores maneras de tratar la ansiedad es despejar la mente y no prestarle atención a nuestros problemas. Algo para lo cual la actividad física es de gran ayuda, ya que es una gran forma de entretenerse y distraerse.
Es cierto que los problemas son parte de nuestra vida y que debemos enfrentarnos a ellos y solucionarlos. No obstante, es necesario que al menos durante una parte de nuestro día, nos olvidemos totalmente de ellos.
Y nada como el ejercicio físico para hacerlo.
Niveles hormonales y ejercicio físico
¿Alguna vez has sentido una gran sensación de bienestar después de haber concluida alguna actividad física?
La causa de ello es la liberación de endorfinas, una de las hormonas responsables de regular nuestros niveles de bienestar y felicidad.
Esta hormona tan importante la libera nuestro cuerpo al momento de hacer ejercicio físico y también después de haber terminado con el ejercicio.
No obstante, la intensidad de los ejercicios que hagamos influye significativamente en la producción y liberación de endorfina, por lo que los ejercicios que más favorecen la producción de endorfinas son aquellos que poseen una intensidad moderada o intensa. Por tanto, debemos dar prioridad a ejercicios aeróbicos, como: nadar, bailar, andar en bicicleta, trotar, etc.
No obstante, es importante no exagerar, ya que el riesgo de lesiones siempre está presente.
¿Con qué frecuencia se debe hacer ejercicio durante la semana?
La recomendación para un adulto sano y en plenitud de facultades, es hacer ejercicio de 3 a 5 veces por semana, en sesiones que tengan una duración media de 30 minutos a una hora, incluyendo varios tipos de ejercicio, como los que son de tipo aeróbico (correr, nadar, bailar, etc) y los que pertenecen al entrenamiento de fuerza (flexiones, sentadillas, levantar pesas, etc)
No es un objetivo demasiado difícil de lograr, ¿verdad?
A pesar de lo beneficioso que es la actividad fśica, muchas personas aseguran no sentir ningún tipo de placer o de bienestar al hacer ejercicio. Por este motivo, es necesario que los ejercicios tengan la intensidad adecuada y también es necesario saber que la sensación de bienestar suele venir después de hacer los ejercicios.




